Ir a inicio de Foros
 Cosulta tu correo Consulta tu correo    Buscar en Internet:       
Santidad y prostitución
Inicio Registrate Ayuda
» Inicio » El amor de los amores » Santidad y prostitución

Nuevo usuario                          
Usuario:      Clave:


Respuesta
 
Herramientas Visualización
  #1  
Viejo 2/abr/06, 03:03
gladysruth
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 28/feb/06
Localización: neuquen, patagonia, argentina
Mensajes: 185
Predeterminado Santidad y prostitución

I


Cuando Dios habla de santidad y prostitución nunca se refiriera ni se refiere a la concepción humana y mundana tenida según la carne de santidad y prostitución.

Porque según la concepción humana y mundana, la santidad y prostitución, por ende el pecado, están determinadas en función de lo hecho o dejado de hacer en la carne; principalmente en relación con el sexo; a tener o no relaciones sexuales, carnales, a matar y robar físicamente, y cosas por el estilo.

Mientras que según la concepción Divina propia del Reino -Gobierno- del Reino de los Cielos -allende a este lugar de tinieblas, abismal y mortal al que salidos de Allí viniéramos a parar y quedar encadenados y prisioneros-, la santidad y prostitución, por ende el pecado, están determinadas en función del espíritu; de la fe, mansedumbre y obediencia plena a los dictados interiores de Su Espíritu en nuestro espíritu por el Espíritu Santo.

En función del mandato que nos hace y recibimos. Si lo recibimos. Mandato que nos lo hace a todos, sin distinciones de la más mínima índole. Dependiendo de nosotros el saberlo y quererlo escuchar y obedecer o no. O bien, por el contario, hacer la nuestra. Nuestro propio querer y voluntad por sobre la que viéramos y entendiéramos era y es la Suya.

Es decir, para Dios, la santidad y prostitución, por ende, el pecado, pasa por si habiéndonos querido conceder ver y oír más allá de lo visible, por ende, tomar conocimiento de nuestra real existencia y comunión -común unión- con Él y el Reino de los Cielos -por ser en Él y Allí, no aquí donde antes que en la carne fuéramos y somos dados a luz en el espíritu desde Su mismo Espíritu en el Espíritu Santo- sabiéndolo, siendo plenamente concientes de ello, prefiriendo la comodidad, no queriendo morir a nosotros mismos, a nuestro propio querer, procurando realizar nuestro propio proyecto por sobre el Suyo y el de los demás, tratamos de hacer de cuenta como que no hemos visto ni oído absolutamente nada por todo lo que el haber visto, oído, entendido y creído implica.

Por un lado, una renuncia total a uno mismo. Una desinstalación sobre sí mismo y la propia voluntad, para de ahí en más, sabiendo renunciar a sí mismo para ya no hacer nuestra propia voluntad sino la cosmopolita, que consiste en salir de uno mismo para pensar y vivir de ahí en más en comunitario, en universal, sintiéndose y sabiéndose no ya ciudadano de un determinado país y ciudad sobre la tierra, sino ciudadano del infinito, hermano y hermana de todos los seres y cosas creadas, dejando de vivir su propia vida y hacer el propio querer de sus dictados humanos para de ahí en más asumir lo que en lo invisible, con los ojos del espíritu, no por mérito personal sino por única gracia Divina, se le ha permitido ver, oír, entender y creer, corriendo delante de nuestros ojos un pesado telón que hasta el momento nos obstaculizaba la visión y quitándonos un tapón de cera que hasta allí obstruida también nuestra audición interior.

Permitiéndosenos ver, oír, entender y creer no para que nos lo guardemos egoístamente para nuestro único conocimiento y propia utilidad e intereses, como un tesoro descubierto de pronto no querido compartir con nadie. Sino para difundirlo, dándoselo a conocer a todos como patrimonio universal. Por ser algo que no es nuestro. Que no nos pertenece. Sino que siendo de todos, perteneciendo al conocimiento de todos, uno tiene que saber constituirse en el instrumento, el medio, el canal, el puente, para su transferencia a todos los demás. De modo que de ahí en más el que pueda y quiera ver que lo vea. El que pueda y quiera oír que lo oiga. El que pueda y quiera entender que lo entienda. Y el que pueda y quiera creer que lo crea.

Pudiendo solo entonces desentendernos nosotros del asunto. Cuando sabemos haber consumado a pleno lo que viéramos, oyéramos, entendiéramos y creyéramos se nos mandaba a decir y hacer para mayor conocimiento, liberación espiritual, por ende también integral, de toda la humanidad en el Espíritu Santo.

Realizando tan solo uno el esfuerzo y extremo sacrificio de transferírselo a los demás. Para que cada uno luego de ello se haga cargo de lo que mejor le parezca, crea o le de la gana de hacer con lo sabido. Libre albedrío. Pero asumiendo en un todo finalmente las consecuencias de sus propias decisiones. No pudiendo decir luego no saber ni haber visto ni oído. Cuando sabiendo, por haber visto y oído prefiriera hacer de cuenta de no haber visto, oído, por ende, sabido nada. Ahí es donde está el pecado y se queda.

Como en su momento nuestro Señor Jesucristo les manifestara a los fariseos que manifestando ver, oír y saber lo que había hecho al curar al ciego de nacimiento, se resistieran y negaran a creer por preferir ajustarse más a las disposiciones establecidas en la Ley y los Profetas que impedía “sanar” a nadie en día de descanso, dedicado al Señor, que a Dios en Él. (Jn. 9)

Cuando justamente si es el día del Señor hay que hacer las cosas que solo el Señor puede hacer. Sanar. Espiritual y físicamente a los hombres. Que no es otra cosa que perdonar los pecados. Es decir, sanar el alma, el corazón del hombre. Que es de donde sale realmente todo lo malo que lo termina enfermando, postrando y dando muerte. Primero en el espíritu. Luego, finalmente también en su carne, físicamente.

No existiendo, por ende, realmente en Dios y para Dios ningún día en particular. Siendo y habiendo de ser tenidos todos los días por igual como día del Señor: para hacer el bien a todos sin mirar a quién, por qué, cuándo ni dónde. Las 24 horas del día los 365 días del año.

(Continúa sgte mensaje)
Responder citando mensaje
  #2  
Viejo 2/abr/06, 04:04
gladysruth
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 28/feb/06
Localización: neuquen, patagonia, argentina
Mensajes: 185
Predeterminado Santidad y prostitución II

[QUOTE=gladysruth]
II


(Continúa mensaje anterior)

Por ende, haber visto, oído, entendido y creído esta realidad invisible que uno se siente obligado a comunicar a los demás a como de a lugar y al costo del sacrificio extremo de su propia vida, de su propio querer y proyecto personal e individual de ahí en más que ello signifique, implica además un definitivo y serio compromiso.

Compromiso a morir uno -a sí mismo en un todo- para que los demás puedan recibir y tener vida en abundancia, mediante el conocimiento, entrada y acción de esa buena nueva en su corazón, que ayudándolo a oxigenarlo todo en su interior. Le permita seguir estando y trabajando en este mundo pero con proyección y cimentación de su corazón en los bienes celestiales. En la vida eterna. Viviendo ya de vida eterna en este mundo por el tiempo que aún tenga que permanecer en este lugar del Abismo y de la Muerte.

Implica imitar en un todo a nuestro Amado Señor Jesucristo. Pues, fuera para ello que Él manifestara, que el que creyera en Él habría de hacer las mismas cosas que Él hiciera y aún cosas mayores. Como asimismo, que Él y el Padre habrían de venir a morar en ese creyente para por medio del Espíritu Santo Abogado Defensor dar a conocer a los demás a través de tales creyentes, lo que personalmente quisiera concedernos conocer para que a nuestra vez se lo diéramos a conocer a los demás no con un lenguaje propio sino con Su mismo lenguaje, retomando y recordando a los demás Su palabra en y con Su mismo Espíritu dejado en el mundo en el Espíritu Santo. (Jn. 14, 23-31 /16, 1-15)

Luego, si a uno se le concede la gracia de poder ver, oír, entender y creer todo esto no puede quedarse impávido y callado. Guardándoselo para sí misma y llevándoselo a la tumba consigo. Por mi parte, no sé cuanto tiempo estaré aún con ustedes. Eso solo nuestro Padre Celestial lo sabe. Por lo que, sé que tengo que darles a conocer todo esto que a mi vez quisiera concedérseme la gracia de conocer para que se los diera, mientras aún esté en el mundo con ustedes.

Gracia, que a la vez es exigencia. Puesto que llegado el momento habrá de pedírsenos detallada cuenta de lo que se nos confiara por entera gracia Divina para darlo a los demás, y, por cualquiera fuera la razón, no lo hiciéramos. Exigiéndosenos más, mucho más que a todo el resto que tal vez no llegara a confiársele nada.

Como cuando una vez resucitado nuestro Señor se le apareciera a los apóstoles junto al lago de Tiberíades, y confiándole a Pedro lo que quería confiarle, viendo éste que Juan caminaba tranquilamente detrás de ellos sin que a él le pidiera nada en comparación con lo extremadamente comprometedor que a él le estaba queriendo confiar, le preguntara si a Juan, no le iba a pedir nada. Ante lo cual, le contestara que si Él quería que Juan estuviera hasta el final de los tiempos, a él qué.

Es decir, qué le importaba saber a él lo que a Juan –o a los demás hombres- quisiera también pedirle o no, en mayor, igual o menor medida de lo que a él le estaba pidiendo. Teniendo que bastarle tan solo con ver, oír, entender, por ende, saber lo que a él le estaba pidiendo, para saberle responder en función de la misión particular y personal que quería encomendarle, sin tener que importarle lo que le pidiera o no a los demás, para en función de ello hacer o no lo que en su caso particular quería confiarle.


Porque llegada la hora del Juicio Final que sin duda vendrá, y ya está aquí, habiendo de venir su día como ladrón en la noche (mientras los ocupantes de la casa -la tierra- duerman, no encontrándose despiertos y preparados para recibirlo y afrontarlo victoriosamente en Cristo Jesús en el Espíritu Santo) en la que, a quienes se nos confiara más, más se nos exigirá, y a quienes se le confiara menos, menos se le va a exigir.

Por ende, si se nos confío, no fue ni es para sentirnos superiores a los demás, ni iluminados por sobre el resto, sino para sabiéndonos iguales, y más aún en mucho peores que todos los demás, sintiéndonos encadenados y comprometidos plenamente con el descubrimiento de dicho conocimiento en el Espíritu santo, o la misión particular que quisiera confiársenos, sentirnos exigidos como Pablo al punto de exclamar "ay de mí si no lo hiciere". Esforzándonos al extremo, hasta la muerte y muerte en cruz, cruz de amor, para descubrírselo de igual manera a los demás, llevándola a buen término hasta el final.


Consistiendo por ende en Cristo y para Cristo la santidad, la prostitución y el pecado, el saber llevar a cabo o no hasta el fin lo que de ese modo quiere y quisiera el Padre confiarnos. Y personalmente tuviéramos la asistencia de la Sabiduría Divina para saber decir que Sí a total imitación Suya en el inicial momento de Su misión durante aquellos 40 días que fuera tentado en el desierto, y en el final momento en el huerto de Getsemaní. Queriendo y sabiendo amar y anteponer en todo momento hacer la voluntad del Padre que en la persona de Cristo nos enviara y envía por sobre la nuestra hasta el fin. Más allá de nuestros miedos, seguridades e incertidumbres. Como aquella canción titulada “En mi Getsemaní” reza.

Conocimiento particular en la misma y única misión de nuestro Señor Jesucristo, en la persona de Cristo, con Su mismo Espíritu, del Padre y del Hijo morando en nosotros en el Espíritu Santo, que quisiera confiarnos no para que nos lo guardemos sino para que se lo compartamos en espíritu de gracia a todos nuestros hermanos y hermanas en el mundo entero.

Sabiendo –como sabemos- ser todos hijos e hijas de un mismo Padre. Por haber sido de Él y del Reino de los Cielos de quien toda la humanidad saliera. Fuera dada a luz primeramente en el Espíritu. Luego en la carne. Para finalmente nuevamente en el Espíritu, tras haber perdido temporalmente aquella gracia original concedida en el Espíritu de tener el mismo Espíritu de Dios en el Espíritu Santo para poder ver, oír, entender y creer las realidades invisibles allende a nuestros ojos, oídos, entendimiento y creencia estrictamente carnal, humana y mundana que permitiéndonos ver, oír, entender y creer solo en lo visible y audible con los sentidos corporales nos impide ver lo que se oculta y es lo que realmente Es, tras de lo visible de todos los seres y cosas. Para solo de ese modo, no juzgar y perdonarlo todo.

(Continúa sgte mensaje)
Responder citando mensaje
  #3  
Viejo 2/abr/06, 04:04
gladysruth
Usuario activo
 
Fecha de ingreso: 28/feb/06
Localización: neuquen, patagonia, argentina
Mensajes: 185
Predeterminado Santidad y prostitución

[QUOTE=gladysruth][QUOTE=gladysruth]
III


(Continúa mensaje anterior)


Finalmente, a la luz de todo cuanto en tal estricto sentido, en lo invisible nuestro Padre Celestial, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de toda la Humanidad, quisiera confiarme en todo tiempo, desde que fuera teniendo uso de razón, e incluso desde mucho antes, desde el mismo vientre materno, y aún desde mucho antes, desde toda la eternidad y para toda la eternidad en el Espíritu Santo, y en todo tiempo viéndolo, oyéndolo, entendiéndolo y creyéndolo con los sentidos del espíritu, ver, oír, saber ser Él quien de Su Espíritu a mi espíritu así me lo quería ir haciendo ver, oír, entender y creer no para que me lo guardara sino para que llegada la hora, esta hora final, lo diese a conocer a todos los hombres al costo sacrifical y mortal también en Cristo en tanto mujer que me implicase, en todo tiempo, de manera similar a como en el origen la humanidad hiciera, tratara de salirme, escaparme de Su voluntad y mandato recibido en el Hijo por el Espíritu Santo.

Sintiéndome constantemente fuertemente tentada, seducida y caída muchas veces fuera de Su voluntad, mandato y designio querido, trazado y dado a conocer tenía pensado lograr para toda la humanidad por mi inicial sacrificio en la persona de Cristo, por un espíritu también interior y exterior que en todo tiempo me hablara y tratara de llevarme en total contrasentido a lo que de Él veía, oía, entendía y creía se me llamaba a decir y hacer en Su Persona y Nombre, llevándome constantemente a dudar de ser todo ello verdad, confundiéndome, engañándome y llevándome a errar fieramente muchas veces.

Siendo entonces y en este sentido que procurando en todo tiempo ser santa como el Padre y el Hijo son santos y en el Espíritu Santo nos llamaran a ser santos y perfectos que me he sentido y sabido en todo tiempo de la ejecución de esta misión como una prostituta. Y la peor de todas de entre todos los varones y mujeres del mundo entero de todos los tiempos a los que nuestro Padre Celestial quisiera concederle la gracia o no de revelarle las cosas del cielo, y sin mayores dilaciones ni vueltas los mismos y mismas de inmediato fueran, dijeran e hicieran lo que en tal revelación les pidiera y pedía que fueran, dijeran e hicieran en el Espíritu Santo.

Sucediendo en un todo hasta aquí conmigo casi todo lo contrario. Habiendo sido tan vueltera, huidiza, ciega, sorda, dura de entendimiento, dudosa en mi fe, igual en un todo a la mayoría de los hombres y mujeres en la tierra respecto de las cosas de Dios, la mas de las veces se lo he dificultado, dilatado y malogrado todo.

Sintiéndome constantemente entre el creerle al Espíritu de Dios hablando en mi interior, o al espíritu de Satanás también hablando en mi interior. Como de igual manera, Dios y el mismo lo hace en toda la humanidad. Buscando constantemente éste llevarme a no creerle a Dios. No creer que en verdad Dios me llamaba y enviaba a hacer lo que veía, oía y entendía me mandaba para mayor bien de todos por medio del total sacrificio de mi propia vida y persona en este mundo a total imitación de nuestro Señor Jesucristo. En Cristo, como mujer.

Llevándome muchas veces dicha voz en contrario, a hacer todo lo opuesto que en la misma persona de Cristo Jesús, nuestro Señor, pero en tanto mujer se me llamaba y enviaba desde el Padre y el Hijo a decir y hacer en el Espíritu Santo entre los hombres, llevándome a huir del hacer Su voluntad para hacer la suya, la de ese espíritu enemigo. Tal y como en el origen con la misma humanidad, con Eva y Adán hiciera.

Instándome y hostigándome constantemente a vivir mi vida y hacer la mía. Como tentándome con todo tipo de concesiones y cosas que podría conseguir en este mundo si pensaba solo en mí y lo que fuese mejor para ser rica, poderosa y famosa entre los hombres desde la profesión y conocimiento universitario adquirido si en vez de hacer lo que en Dios veía y entendía fuera enviada a decir y hacer entre los hombres, me seguía capacitando humanamente para tener un futuro y presente brillante y exitoso en la consideración, trato y respeto de todos los hombres.

Mientras que si seguía los dictados de la otra voz, la de Dios, habría de terminar de la misma manera en la que Él, nuestro Señor Jesucristo, mi Amado por sobretodo amado humano, terminara. Pasando en un todo por Su misma pasión, crucifixión y muerte entre los hombres. No amada, respetada ni considerada por nadie. Estigmatizada, abandonada, rechazada, sola. Despreciada y odiada de los hombres. Como gusano de la tierra. Escupida, injuriad, calumniada, humillada. Por todo cuanto Él pasara, y aún por cosas peores dada mi condición de mujer, vista y tenida como la causa de tentación y caída de los hombres entre los hombres.

Siendo, por lo tanto, en ese sentido, principalmente, que en todo tiempo me he sentido y sabido realmente la peor de todos. No solo de todos los llamados y enviados por Dios, sino más aún de todos los que por cualquiera fuera la razón aún no sintieran en su propio espíritu este llamado y envío que por este medio se me llama y envía a realizarles en la persona de Cristo en el Espíritu Santo.

De modo tal, que nadie se sienta no llamado y no enviado por Dios en el Espíritu Santo. Siendo en este preciso momento, por medio de estas palabras que en esta hora Dios ha querido y quiere acercarse a vos, a ustedes, para llamarlos y enviarlos a hacer lo mismo que en lo personal quisiera llamarme y enviarme a hacer, terminando de concretar así por este medio.

Así, si leen la historia de amor que no en el libro que quiero venderles sino en la página que a través de este foro gratis quiero compartirles sobre este viaje y camino de interiorización realizado en la persona de Cristo en el Espíritu Santo, encarnación a su vez de toda palabra del Cantar de los Cantares y de toda la Biblia en los hechos, comprenderán que no obstante todos los signos y manifestaciones interminables que nuestro Padre Celestial en nuestro Señor Jesucristo por el Espíritu Santo quisiera darme a lo largo de mi paso por este mundo, si hasta aquí aún todo esto no ha salido a la luz del conocimiento de todos y lo anunciado en la misma no lograra realizarse fuera justamente por mi extrema rebeldía y caída asiduamente en prostitución con dicho espíritu enemigo, haciendo por momentos no lo que Dios me dictaba hiciera sino lo que éste me dictaba para apartarme de este querer Divino en mí.

Es difícil de entender. Mucho mas de explicar.

En síntesis, a Dios no le importa tanto la vida de extremo pecado que en nuestra carne, humanidad, en este lugar del Abismo y de la Muerte, fuera de Él, del Reino de los Cielos, hayamos llevado y cometido, sino el pecado que lleguemos a cometer por una vez revelada Su voluntad para con nosotros para mayor bien no solo nuestro si no de todos los demás, por cualquiera sea la razón no la llevemos a cabo.

De hecho, según el llamado y envío particular recibido del Espíritu del Padre y del Hijo en el Espíritu Santo me sentí y sé llamada y enviada a buscar, llamar e invitar a participar del banquete de bodas no a los tenidos y considerados según la concepción humana y mundana como santos sino a los tenidos por pecadores y no amados por Dios: a quienes se encuentran en los caminos -haciendo lo que se encontraren haciendo- y en las cárceles del mundo entero.

Ya fueran que fuesen y sean homosexuales, lesbianas, prostitutas, drogadictos, asesinos, violadores, delincuentes... para que entren no al final sino en primer lugar al Reino de los Cielos, como Él hace 2000 años lo anunciara al final sería. Quedando por lo tanto escrito. No pudiendo dejar de cumplirse nada de lo que fuera escrito como palabra de Dios. Porque la palabra no puede volver, y de hecho no vuelve a Él sin haber hecho lo que decía y dice.

En fin, todo esto lo habrán de poder ver y entender en su más acabada plenitud si antes de seguir emitiendo cualquier tipo de juicio sin conocimiento total de causa, con total liviandad, se abren y llegan al conocimiento del trasfondo del mandato recibido y puesto por obra al darlo a conocer a través de este foro y en los Archivos del sitio que les invitara a visitar.

LOS BESO Y ABRAZO EN EL PADRE Y EN EL HIJO POR MARÍA SANTISIMA EN EL ESPIRITU SANTO

¡GLORIA A DIOS UNO Y TRINO POR LOS SIGLOS ETERNOS! AMÉN

¡LA PAZ ESTE CON USTEDES!
Responder citando mensaje
Respuesta








Comunicación y utilidadesComprar y venderInformaciónOcio
Correo
Tu web gratis
Foros
Chat
Logos y Melodías
Postales
Guía e-mail
Agenda
Antivirus
Compras
Subastas
Ofertas
Coches
Móviles
Clasificados
HispaVista Empresas
Viajes
Fotografía
Dominios
Telefonía
Coleccionismo
ADSL
Inmobiliaria
Páginas Amarillas
Bolsa Madrid
Bolsa de trabajo
Guía - Buscador
Noticias
El Tiempo
Horóscopo
Loterías
Formación
Canal Mujer
Blog
Contactos
Quedaconmigo.com
Cine
Música
Juegos
Software
Compañeros
Neopolis
 
Guía - Buscador:

Mapa Web - Publicidad - Escríbenos - Notas de Prensa - Trabaja en HispaVista - Investors Relations - Tu sitio favorito
Atención al usuario: 807 488 376


Copyright © 2008 HispaVista · Aviso Legal

free google sitemap submit google sitemap your google sitemap easy google sitemap google sitemap builder